Entrevista a Andrzej Wajda en 1977 (primera parte)
ANDRZEJ WAJDA - EL HOMBRE DE MARMOL.
«El Hombre de Mármol», de Andrzej Wajda, es sin duda
un acontecimiento, no sólo por su valor cinematográfico sino por ser un claro ejemplo de la actual corriente autocrítica,
no exenta de problemas, que parecen abordar los países del Este.
En la presente entrevista, realizada en París por Paulo Antonio Paranagua, el realizador comenta ampliamente los problemas surgidos
a raíz de su rodaje y exhibición.
— ¿"El Hombre de Mármol" tuvo problema con la censura en Polonia?
— La censura no se ensañó tanto contra la película. No cambié más que lo que quise. La censura se ensañó más bien contra aquellas personas que defendieron la película con sus escritos. Se creyeron que recogería nada más que críticas negativas. Causaron desagrado las críticas que compartían el punto de vista de "El hombre de mármol". Los críticos oficialistas resumían así sus cargos: un film injusto, mezquino, irónico. Algunos dijeron que jamás se debería haber hecho.
—Se dice que fue el primer secretario del partido, Gierek, quien asumió la responsabilidad de liberarlo...
— No sé qué persona o qué instancia tomó la decisión. Desconozco lo que ocurre en el Buró Político,ignoro si allí discuten de cine o cómo lo hacen.Fui convocado apenas una vez en mi vida,hace mucho tiempo. Conozco solamente el ambiente de la gente de cine.Todas las modificaciones que introduje en la película las hice apoyándome en discusiones que tuve con mis amigos. En general,los hombres políticos pretenden que una película sea justa y no que ella entable un debate con el público.
—Conseguir el permiso de exportación resultó mucho más engorroso que de costumbre...
—Sí, porque las opiniones estaban muy divididas. Al fin de cuentas, prevaleció la idea de que "El hombre de mármol" debía poder ser exhibido en el extranjero igual que lo fue en Polonia. La película trata un tema esencial, constantemente en discusión: lo que llamábamos el héroe del trabajo, el trabajador de élite. En nuestro país, no hay paro, todo el mundo tiene empleo y debe trabajar. Sin embargo, cada uno trabaja mejor cuando sufre una cierta presión, cuando tiene miedo de perder su puesto, lo que no ocurre en Polonia. Es necesario entonces encontrar otros métodos para estimular a la gente a trabajar más, para que comprendan que trabajar bien es una cosa justa, útil. Cuando se discute de los métodos para lograrlo, surge la polémica. Mi película se volvió un elemento de esa polémica porque critica ciertos métodos, porque abordo un tema muy controvertido. Lo que no quiere decir que sea contra el desafio del trabajo.
— El primer guión de "El hombre de mármol" fue escrito en 1962. ¿Qué transformaciones fueron necesarias para actualizarlo?
— Este guión tuvo que esperar trece años antes de ser filmado. Año tras año era rechazado, porque supuestamente presentaba un punto de vista unilateral. Cuando por fin pude realizarlo, fue necesario introducir unas cuantas modificaciones. Sin embargo, la parte sobre los años cincuenta quedó casi intacta. Desde luego, había que cambiar la parte contemporánea, porque sino, con el paso de los años, toda la película hubiera transcurrido en el pasado. Así fue cómo la joven cineasta, Agnieszka, se volvió un personaje mucho más importante que en el guión de 1962.
— Birkut, el «hombre de mármol», murió en 1970, durante la rebelión obrera de Gdansk.
— No sé si Birkut murió en 1970. Yo buscaba sobre todo un buen final para la película. Entre las varias posibilidades encaradas, elegimos por fin aquella en que Agnieszka encuentra su hijo en Gdansk, después de haber conversado con la mujer de Birkut. Los acontecimientos de Gdansk en 1970 no podían ser objeto apenas de una alusión. Merecen una película en sí mismos, puesto que se trata de uno de los episodios más dramáticos de nuestra historia contemporánea. No crea que un cineasta de un país socialista tiene sólo problemas políticos; tiene también problemas estéticos, igual que aquí. El final de la película donde se vería a Agnieszka en el cementerio de Gdansk, buscando la tumba de Birkut, no era claro, no constituía un buen desenlace, abierto. Creo que el final elegido, donde vemos a Agnieszka y al hijo de Birkut llegar juntos a la televisión, es el que convenía mejor, porque es justo. Representa a la juventud que pide conocer la historia de la generación anterior. Es un poco como si los jóvenes reivindicaran que mi película pudiera hacerse...
— El exitoso cineasta Burski, personaje de "El hombre de mármol", es enteramente ficticio, ¿o más bien la síntesis de varios directores polacos?
— Creo necesario tener un punto de vista crítico acerca de quienes tenemos el privilegio de hacer cine. Demasiado a menudo olvidamos aquellas personas que trabajaron con nosotros o las que filmamos. Deberíamos reflexionar con mayor frecuencia sobre la manera en que utilizamos los medios considerables puestos a nuestra disposición. Deberíamos reflexionar también sobre el poder que tenemos. En "El hombre de mármol" muestro que en definitiva todos los personajes lograron hacer su carrera, consiguieron un lugar al sol, menos Birkut, que todos olvidaron, cuando son personajes como él quienes reconstruyeron Polonia.
— Tanto "El hombre de mármol" como "Camuflaje" de Krzystof Zanussi tuvieron en Polonia un éxito de público excepcional, ¿porqué?
— Mi película está compuesta por dos elementos distintos. Una parte contemporánea, que puede compararse al film de Zanussi, y una parte que se refiere a los años cincuenta, muy diferente. Cada sociedad busca sus raíces y sus orígenes. Para la generación que participó en la primera guerra mundial, la literatura sobre esa guerra era la experiencia necesaria para la definición de su propia identidad. Para el público actual, sobre todo para la juventud, los años cincuenta constituyen una época con similar transcendencia: la época de sus padres, la época de los primeros pasos en el proceso de industrialización de un país agrícola, el acceso de los campesinos a una civilización urbana, con todos los conflictos que nacen de esa evolución. Durante los últimos diez años casi no se había hablado de ese período, lo que acrecentó el interés del tema. Para los jóvenes, son años increíblemente lejanos, que llegan a ser inverosímiles. En la lógica del film aparecen dos imágenes del país, el de los años cincuenta y el de hoy: entre los dos hay un foso, una gran diferencia, muy significativa. Polonia se parece hoy a cualquier otro país europeo, mientras que en los años cincuenta era totalmente distinto.
Primera de dos partes...
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