miércoles, 21 de septiembre de 2011

Citizen Kane, 70 años y tan campante...





Título Ciudadano Kane (España y la mayor parte de Hispanoamérica)
El ciudadano (Argentina y Uruguay)
El ciudadano Kane (México)1

Ficha técnica

Dirección
Orson Welles
Ayudante de dirección
Edward Donahue
Fred Fleck
Dirección artística Van Nest Polglase
Producción
Orson Welles
George Schaefer
Guion
Herman J. Mankiewicz
Orson Welles
Música
Bernard Herrmann
Sonido
Bailey Fesler
James G. Stewart
Fotografía
Gregg Toland
Montaje
Robert Wise
Escenografía
Darrell Silvera
Vestuario
Edward Stevenson
Efectos especiales
Vernon L. Walker


Reparto
Orson Welles
Joseph Cotten
Everett Sloane
George Coulouris
Dorothy Commingore
Ray Collins

Ver todos los créditos

Datos

País(es)
Estados Unidos

Año
1941

Género
Drama

Duración
119 minutos

Idioma(s)
inglés

Compañías
Productora
Mercury Productions
RKO Pictures



Que podríamos decir para un filme que ha sido considerado como el mejor de todos los tiempos, impactante , innovador, redondo y trascendente; creo que lo único, además de datos y comentarios ya tratados en otras muchas reseñas, es que lo disfruten plenamente en nuestro espacio de la Casa de las Humanidades (Presidente Carranza # 162, Cololonia Villa Coyoacán, casi esquina con Tres Cruces) el próximo viernes 23 de septiembre a partir de las 17:00 hrs.


A manera de prólogo…
El debut más memorable de un cineasta en la pantalla grande. Welles derrumbó el sentido visual predominante en la época y realizó probablemente la película más importante para el posterior desarrollo evolutivo del arte fílmico.


Afamado gracias a su realista interpretación radiofónica de la obra de H.G. Wells, "La guerra de los mundos", que provocó un pánico general entre sus oyentes, el joven Orson, que contaba en la época con 25 años, fue fichado por la RKO con un contrato impensable para un recién llegado al mundillo de Hollywood, que además le permite gozar de total libertad creativa para la producción de dos filmes.


El primero de ellos se iba a titular "American", más tarde rebautizado como "Ciudadano Kane", y contaba la historia de un magnate de nombre Charles Foster Kane, interpretado por el propio Welles, dotado de un gran parecido con el opulento hombre de negocios William Randolph Hearst, que por cierto atacaría en sus medios de comunicación al film e intentaría que la película no se distribuyese.


Welles se llevó consigo a sus compañeros del Mercury Theatre, entre ellos su gran amigo Joseph Cotten y comenzó a rodar la historia.


Se rodeó de innumerables talentos. El intrincado guión lo escribió con Herman Mankiewicz, el extraordinario trabajo de fotografía fue para Gregg Toland, que comentaría posteriormente que se sentía sorprendido y entusiasmado por las audaces ideas del genio y la música fue escrita por el gran Bernard Herrmann, asiduo colaborador de otro de los gigantes del cine, Alfred Hitchcock.


El resultado de este encuentro fue una obra maestra rotunda.


Nostalgia, el valor de la sencillez o la ambición, su conseguida tonalidad, dominada por una evocación melancólica, "Ciudadano Kane" deparó multitud de avances técnicos como una elaborada puesta en escena, la utilización detallada del gran angular y profundidad de campo, la fuerza de sus angulaciones y encuadres, transmisores de una enorme expresividad, un juego de luces y sombras derivado de su gusto por el expresionismo alemán, la fluida capacidad para mover la cámara más allá del encuadre, el genial uso del montaje o su innovador empleo del sonido como engranaje narrativo.


Una palabra ya mítica, Rosebud, desencadena la historia, y un hombre, el genial Orson Welles, marca con esta película el devenir del cine contemporáneo.

martes, 20 de septiembre de 2011

AMADEUS, AMADEUS...




Dirección: Milos Forman.
País: USA.
Año: 1984.
Duración: 180 min.
Duración original: 158 min.
Interpretación: F. Murray Abraham (Antonio Salieri), Tom Hulce (Wolfgang Amadeus Mozart), Elizabeth Berridge (Constanze Mozart), Simon Callow (Emanuel Schikaneder), Roy Dotrice (Leopold Mozart), Christine Ebersole (Caterina Cavalieri), Jeffrey Jones (Emperador José II), Charles Kay (Conde Orsini-Rosenberg), Kenneth McMillan (Michael Schlumberg).
Guión: Peter Shaffer.
Producción: Saul Zaentz.
Música: Wolfgang Amadeus Mozart. Interpretada por Neville Marriner, dirigiendo a la orquesta británica The Academy of St. Martin in the Fields.
Fotografía: Miroslav Ondricek.
Montaje: T. M. Christopher.
Montaje original: Nena Danevic y Michael Chandler.
Diseño de producción: Patrizia von Brandenstein.
Dirección artística: Karel Cerny.
Vestuario: Theodor Pistek.
Decorados: Josef Svoboda.
Coreografía: Twyla Tharp.





CRÍTICA
Mateo Sancho Cardiel
Berlín, 11-Feb-2002
Con la incertidumbre que está reinando en este festival, sin que ningún nombre sea garantía absoluta de éxito, ha sido una oferta muy suculenta la reposición remasterizada y con nuevas escenas de una obra maestra sin discusión: el grandioso, sonoro y exhaustivo bio-pic de Wolfgang Amadeus Mozart llevado a cabo por Milos Forman.
Como casi siempre, presentarlo como el montaje del director es una mera excusa para traernos de nuevo (para algunos por primera vez) a la pantalla grande esta colosal obra, algo que se está potenciando al tener que hacer estos nuevos formatos para el lanzamiento en DVD. Y así, el cambio es prácticamente inapreciable, de manera que la grandiosa "Amadeus" es tan potente, magnífica y abrumadora como la que se estrenó en 1984 y que acaparó ocho premios de la Academia. Su atractivo sigue vigente tras dieciocho años y su producción sigue resultando mastondóntica.
Pero la gran virtud de esta película es que no se pierde en la recreación histórica, no se limita a ser una ostentosa vacuidad, sino que se llena de vitalidad y emoción gracias a un guión espléndido y un retrato de personajes espectacular. La rela-ción de rivalidad de Salieri hacia Mozart va mucho más allá de la mera envidia, pues se ve entrecruzada por una admiración, una pasión por la música que hace al villano de la cinta fomentar la genialidad de su competidor, porque no quiere privar al mundo del deleite de la composición de Mozart. No quiere hundirlo, sólo siente impotencia al ver cómo su talento viene de la providencia y él no es capaz de alcanzarlo ni de destruirlo por ningún medio. Esta parte de la película resulta mucho más interesante que los acontecimientos de la vida de Mozart, sus devaneos con el alcohol, las mujeres, una vida llena de excesos que, a pesar del virtuosismo y la sagacidad narrativa, pueden rozar el sensacionalismo y la sobreactuación en el actor principal, Tom Hulce, espléndido por otro lado. Pero el personaje de Salieri resulta tan sobrecogedor, tan humanamente odioso que se lleva todo el protagonismo de la película, gracias en parte a una interpretación soberbia e introspectiva de F. Murray Abraham en el papel que le ha valido el paso a la posteridad.
Y, desde luego, sin palabras se queda uno cuando asiste a una película de tres horas que tiene una banda sonora compuesta por la mayor figura musical de todos los tiempos. El placer que resulta escuchar su obra queda aún aumentado cuando la vemos puesta en escena, rodada con magnificencia por Milos Forman. Las representa-ciones de las óperas son momentos álgidos en el filme, con un tratamiento muy sensible de la iluminación y del color, con una sabia utilización de los planos y con la carga emocional que se les atribuye por lo que suponen en la vida de Mozart.
La perfección casi absoluta de la película está, además, envuelta en un diseño de vestuario y una recreación histórica barroca que deja al espectador sin aliento, y que Forman armoniza perfectamente con localiza-ciones en Viena y su sabiduría como director. Un dominio que ha dotado a toda la película de un ritmo magnífico, infatigable durante las tres horas de metraje, de un aroma provocador y polémico tremendamente sugerente y de una espectacularidad visual que convierten a "Amadeus" en una pieza de orfebrería en la Historia del Cine, un gozo absoluto para cinéfilos y melómanos.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Rambo y su guerra personal...




John Rambo es el antihéroe de la cinta, un marginado social. Ya no tiene que luchar contra el enemigo, porque el enemigo es la sociedad que le vio nacer y que ahora le trata como un apestado, como un vagabundo.
Esta película, traducida en España como "Acorralado", basada en la oscura y crítica novela de David Morrell (aunque con bastantes modificaciones), supone la primera y más digna aparición del personaje de Rambo en la gran pantalla, uno de los más grandes mitos e iconos del cine de acción de los '80 (junto con algunos de los papeles de Arnold Schwarzenegger, como el de "Terminator", el de John Matrix en "Comando" o sus dos apariciones como Conan.



Además, Sylvester Stallone ya era una figura muy popular en el cine gracias al salto a la fama que dio unos años antes con "Rocky".
En el reparto podemos ver algunas caras muy conocidas en la actualidad, como la de David Caruso (protagonista de CSI en su papel de Horatio), o como Michael Talbott, famoso por su papel de Stanley Switek en la famosísima serie de los '80 "Miami Vice" ("Corrupción en Miami").
La estupenda banda sonora corre a cargo de uno de los músicos legendarios de Hollywood, Jerry Goldsmith.
Hasta el momento existen cuatro secuelas, la última de ellas estrenada en 2008. Pero, sin duda, “First Blood” es la cinta imprescindible que no debe perderse ningún amante del cine de acción. De hecho, fue considerada una de las mejores películas de su año de estreno.

CONTINUACIÓN DEL CICLO PELÍCULAS QUE CAMBIARON NUESTRAS VIDAS…




Proyecciones en la Casa de las Humanidades a las 17:00 hrs.

Viernes 30 de septiembre de 2011
El Padrino II
Dir. Francis Ford Coppola. USA, 1974. 200 Min.

Viernes 07 de octubre de 2011
Los Santos Inocentes
Dir. Mario Camus. España, 1984. 107 Min.

Viernes 14 de octubre de 2011
Ladrón de Bicicletas
Dir. Vittorio De Sica. Italia 1948. 88 Min.

Viernes 21 de octubre de 2011
El Gatopardo
Dir. Luchino Visconti. Italia 1963. 205 Min.

Viernes 28 de octubre de 2011
Con la Muerte en los Talones
Dir. Alfred Hitchcock. USA, 1959. 136 Min.

martes, 6 de septiembre de 2011

Programación de septiembre y octubre del cineclub de la Coordinación de Humanidades




Ciclo Películas ochenteras que llegaron para quedarse

Funciones a las 17:00 hrs.

Miércoles 14 de septiembre de 2011
Rambo, first blood
Dir Ted Kotcheff. USA, 1982, 97 Min.

Miércoles 21 de septiembre de 2011
Amadeus
Dir Miloš Forman. USA, 1984, 180 Min.

Miércoles 05 de octubre de 2011
Fama
Dir Alan Parker. USA, 1980, 134 Min.

Cartelera Cinematográfica para la Casa de las Humanidades en septiembre: ciclo películas que cambiaron nuestras vidas


Todas las proyecciones son a las 17:00 hrs.

Viernes 02 de septiembre de 2011
El Padrino I
Dir. Francis Ford Coppola. USA, 1972. 175 Min.

Viernes 09 de septiembre de 2011
El Apartamento
Dir. Billy Wilder. USA, 1960. 125 Min.

Viernes 23 de septiembre de 2011
El Ciudadano Kane
Dir. Orson Welles. USA, 1941. 119 Min.

Viernes 30 de septiembre de 2011
20001: Una Odisea del Espacio
Dir. Stanley Kubrick. Reino Unido-USA, 1968. 143 Min.

lunes, 5 de septiembre de 2011

La exquisitez de Wilder...




Exquisita película, exquisita dirección de Wilder, exquisitas actuaciones de Jack Lemmon, Shirley MacLaine...

Lo que el filme me transmitió fue antes que nada una frescura en las actuaciones y una reflexión sobre lo que ya se perfilaba a finales de los años cincuentas, que era esta deshumanización "moderna" de las grandes ciudades, el individuo insertado como una pieza más de este gran engranaje capitalista, con datos, cifras, gente corriendo como autómatas encarcelados por más de 8 horas en sus jaulas-oficinas.

El filme deambula entre la comedia y el drama, pero siempre en su justo medio en su justa medida, totalmente atípico para los estándares hollywoodenses de la época.




Sobre el final del filme se ha escrito mucho y cada uno de nosotros tendremos nuestras conclusiones, pero siempre será muy importante ubicarnos en el contexto social, político, inclusive "moral", en la cual se realizó esta exquisita cinta.

Como colofón mencionaré que el año pasado el filme cumplió sus bodas de oro y que en un re-análisis de las mejores películas de todas los tiempos hecho por el diario el País, quedo seleccionada en segundo lugar, solo superada por el Padrino.











Billy Wilder. Biografia, filmografia


BILLY WILDER
(1906-2002)

Conocido principalmente por sus ácidas y corrosivas comedias, Billy Wilder también mostró su genialidad en todos los géneros que abordó, desde el cine negro, hasta el drama social, pasando por el suspense o la sátira hollywoodiense.

Maestro en la narración fílmica, en la construcción de tramas y situaciones, en la escritura de chispeantes e ingeniosos diálogos y en establecer una mirada cáustica al mundo que le rodeaba, Wilder permanece como uno de los personajes más talentosos que ha conocido la historia del cine.

Billy, cuyo nombre real era el de Samuel Wilder, nació en Sucha (Austria), el 22 de junio de 1906. Era hijo de Eugenia y Max Wilder, quien dirigía una cadena de cafeterías. Familiarmente fue llamado Billy desde niño a causa de su obsesión infantil con la figura de Buffalo Bill y el western, sintiendo predilección por las películas de Tom Mix y William S. Hart.


Tras concluir sus estudios secundarios, Wilder comenzó a estudiar derecho en la Universidad de Viena, pero abandonó las clases de leyes para trabajar como redactor en varios periódicos austriacos y posteriormente como reportero en una publicación berlinesa.

Sería en Alemania y en el año 1929 cuando Billy Wilder comenzó a coquetear con el mundo del cine al escribir una buena cantidad de guiones para películas germanas, como "Der Teufelsreporter" (1929) o "Emil und die detektive" (1931). En esta primera etapa coincidió con personajes posteriormente importantes en el cine de Hollywood como Robert Siodmak, Fred Zinnemann o Edgar G. Ulmer.

La subida al poder del totalitarismo hitleriano en Alemania obligaría a Wilder, debido a su procedencia judía, a huir del país y asentarse en Francia, lugar en donde continuó trabajando como guionista y en donde dirigiría su primera película titulada "Curvas peligrosas" (1934).
Tras una breve estancia en el país galo, Wilder decidió dar el salto a los Estados Unidos, acompañado por otro exiliado germano, el actor Peter Lorre, con quien compartiría apartamento californiano.

En 1933 adaptarían su guión de "Ihre Hoheit Befiehlt" (1931) llamándolo "Adorable". Fue la primera vez que un trabajo de Wilder sería realizado en Hollywood, aunque no fue Billy el encargado de guión para la película estadounidense, sino la pareja George Marion y Jane Storm.

La primera ocasión en la cual escribió directamente un texto para un film americano sería para el musical "Music in the air" (1934).

Esta etapa como guionista alcanzó su mayor cúspide creativa cuando formó equipo con Charles Brackett, con el que inició su colaboración en la comedia de Ernst Lubitsch "La octava mujer de Barbazul" (1938). Lubitsch se convertiría en el autor más influyente en la carrera de Billy Wilder.

Los tres nombres más importantes para los que Brackett y Wilder trabajaron fueron Lubitsch, al que además de la citada "La octava mujer de Barbazul" le escribieron "Ninotchka" (1939); Mitchell Leisen, con el que colaboraron en deliciosas películas como "Medianoche" (1939), "Adelante, mi amor" (1940) o "Si no amaneciera" (1941), y Howard Hawks, con el que colaboraron en "Bola de fuego" (1941).

Por sus trabajos en "Ninotchka" (1939), "Si no amaneciera" (1941) y "Bola de fuego" (1941), Billy Wilder y Charles Brackett conseguirían ser nominados al premio Oscar. En “Bola de fuego”, ambos colaboraron con Thomas Monroe.

En 1942 Billy Wilder debutaría en Hollywood como director con la comedia "El mayor y la menor", un film protagonizado por Ginger Rogers y Ray Milland que sería continuado durante los años 40 por obras maestras como "Perdición" (1944), una excepcional muestra de cine negro o "Días sin huella" (1945), soberbia descripción del problema del alcoholismo.

En 1936 Billy se había casado con Judith Coppicus, pero este matrimonio comenzó a desestabilizarse cuando mantuvo romances con actrices como Doris Dawling o Hedy Lamarr.

Finalmente se enamoraría de la intérprete Audrey Young, a la que conocería mientras rodaba "Días sin huella". Tras el divorcio de Judith en 1946, Billy y Audrey se casarían en 1949.




La década de los 50 resultó extraordinaria para el realizador austriaco. Prácticamente todos sus títulos son imprescindibles para entender la capacidad como autor de Wilder, aunque las películas más redondas de este periodo son "El crepúsculo de los dioses" (1950), "Traidor en el infierno" (1953), "Testigo de cargo" (1957) y "Con faldas y a lo loco" (1959), sin olvidar cintas como "El gran carnaval" (1951) o "Sabrina" (1954).

En este decenio también cambiaría de colaborador en la escritura de guiones, compartiendo créditos por primera vez con I. A. L. Diamond en el film protagonizado por Gary Cooper, Audrey Hepburn y Maurice Chevalier "Ariane" (1957).

Su talento como director y guionista fue reconocido por sus colegas de profesión a lo largo de su carrera.

En los años 40 y 50, además de las nominaciones citadas anteriormente, Billy Wilder fue candidato al Oscar por "Perdición" (como director y guionista), "Días sin huella" (como director y guionista), "Berlin-Occidente" (como guionista), "El crepúsculo de los dioses" (como director y guionista), "Traidor en el infierno" (como director), "Sabrina" (como director y guionista), "Testigo de cargo" (como director) y "Con faldas y a lo loco" (como director y guionista). De todas estas nominaciones sacaría provecho en tres ocasiones, al lograr la estatuilla por "Días sin huella", tanto por su dirección como por su guión y por el texto de "Traidor en el infierno". Posteriormente este número de Oscars se aumentaría gracias a su primera y magistral película filmada en la década de los 60, "El apartamento", protagonizada por Jack Lemmon, uno de sus máximos colaboradores en el plano interpretativo.

"El apartamento" (1960) se convirtió en uno de sus título más populares y en el más galardonado de su carrera, pues logró el premio a la mejor película, mejor dirección y mejor guión.
En los años posteriores, el ritmo de producción de sus películas descendió pero la calidad de las mismas se mantuvo a gran nivel gracias a títulos (algunos de ellos muy infravalorados) como "Uno, dos, tres" (1961), "Irma, la dulce" (1963), "Bésame, tonto" (1964) y "En bandeja de plata" (1966). El guión de este último film le proporcionaría su última nominación a los Oscar.

Con el tiempo, Billy Wilder comenzó a cansarse del cine de la época y rara vez se sentaba en la silla de director. Cuando lo hacía, sus películas no funcionaban como lo hacían en tiempos pasados. Aún así, títulos tan disfrutables como la atípica "La vida privada de Sherlock Holmes" (1970), "¿Qué ocurrió entre tu padre y mi madre?" (1972), "Primera plana" (1974) y "Fedora" (1978) merecen una justa revaluación.
Tras filmar su última película, "Aquí, un amigo" (1981), con la pareja Jack Lemmon y Walter Matthau, Billy Wilder decidió retirarse definitivamente del cine, dejando para el amante del séptimo arte una impresionante colección de momentos inolvidables e indelebles.
El 28 de marzo del año 2002, Billy Wilder fallecería a la edad de 95 años.

Parte de su filmografía:
El mayor y la menor (1942)
Perdición (1944)
Días sin huella (1945)
El vals del emperador (1948)
El crepúsculo de los dioses (1950)
El gran carnaval (1951)
Traidor en el infierno (1953)
Sabrina (1954)
La tentación vive arriba (1955)
Ariane (1957)
Testigo de cargo (1957)
Con faldas y a lo loco (1959)
El apartamento (1960)
Bésame, tonto (1964)
En bandeja de plata (1966)
La vida privada de Sherlock Holmes (1970)
¿Qué ocurrió entre tu padre y mi madre? (1972)
Primera plana (1974)
Fedora (1978)
Aquí, un amigo (1981)

jueves, 1 de septiembre de 2011

Las claves de El Padrino




Posted by Emilio de Gorgot

Joe Valachi, primer mafioso en desvelar los secretos de la Cosa Nostra. Sin su testimonio, quizá hoy no tendríamos las películas de la saga El Padrino.

Durante décadas, en la imaginación del público, la expresión “crimen organizado” fue sinónimo de Al Capone, ametralladoras Thompson y caóticos tiroteos en las calles de Chicago. Cuando el mítico Capone —que tuvo íntima relación con la Mafia pero que nunca perteneció a ella, ni siguió sus reglas y costumbres— fue encarcelado, el ciudadano de a pie dejó de escuchar noticias sobre grandes organizaciones delictivas y la gente sabía bien poco de los auténticos reyes del crimen norteamericano: individuos como Lucky Luciano, Carlo Gambino o Sam Giancana que habían llegado a acumular un inmenso poder, hasta el punto de influir en las altas esferas, incluyendo el FBI, la CIA y la propia Casa Blanca. La existencia de la Cosa Nostra y su extraña naturaleza ritual, inspirada por viejas costumbres del caciquismo rural siciliano, eran un secreto bien guardado.

Por eso, en 1963, causó una considerable conmoción el testimonio de un mafioso de poca monta (Joe Valachi) quien ejercía de chofer en la “familia” Genovese y que fue el primer miembro de la Mafia en describir públicamente sus estructuras y ceremonias de iniciación.

De repente, toda una realidad oculta de la sociedad norteamericana quedaba al descubierto cautivando la fantasía de una sorprendida audiencia. El escritor Mario Puzo terminó de rentabilizar el asunto ilustrando el mundo mafioso en su novela The Godfather. El libro, que narraba sucesos con una considerable base real —aunque cambiaba los nombres de algunos personajes y creaba otros nuevos sintetizando características de varias personas reales— se convirtió en un gran éxito y también en la obra literaria más apetecida por el Hollywood de entonces. Incluso el director italiano Sergio Leone soñó con adaptar el libro, pero la historia cayó finalmente en manos de un relativamente poco conocido Francis Ford Coppola.

La extraordinaria calidad artística y el resonante éxito de las películas El Padrino y El Padrino II establecieron una nueva corriente cinematográfica a la hora de retratar el crimen organizado. Vito Corleone sustituyó a Al Capone como estereotipo del capo italoamericano gracias a la poderosa interpretación de Marlon Brando, y una Mafia sinuosa, secretista y de férrea disciplina se convirtió en objeto de las fantasías morbosas de los espectadores. Aunque las dos partes de El Padrino (la tercera, francamente, no la tendremos en cuenta) mostraban una imagen excesivamente estilizada y romántica de la Cosa Nostra y sus miembros, lo cierto es que muchos de los personajes y situaciones que aparecían en pantalla eran reflejo más o menos evidente de personajes y situaciones reales. Semejanzas que en algunos casos fueron rápidamente captadas por los espectadores pero que en otros pasaron más desapercibidas. De hecho cuesta encontrar algo en aquellas películas que no tenga un referente directo o indirecto en la historia real de la mafia norteamericana de los años 30, 40, 50 y 60. Hagamos pues un repaso a todas esas referencias, comenzando por las más conocidas y fácilmente identificables hasta llegar a las más complejas y retorcidas, como las que sirvieron para construir a los dos protagonistas de El Padrino, Vito y Michael Corleone.

Estas son las claves de El Padrino y El Padrino II:

Johnny Fontane: fue la referencia más obvia de la saga. Todo el mundo identificó inmediatamente a Frank Sinatra con aquel cantante de emociones inestables que recurría constantemente a la Mafia para solucionar sus problemas. De hecho, Fontane era —junto a Michael Corleone— uno de los protagonistas absolutos del libro original, pero en las películas su papel fue acertadamente reducido a una aparición anecdótica.

Eso no impidió que Sinatra se mostrase ofendido por el retrato que se hacía de él como de un perrito faldero de los mafiosos (relato certero, por otra parte). Aunque la famosa secuencia de la cabeza de caballo metida en la cama de un productor para conseguirle un papel a Fontane era ficticia, sí tenía fundamento real la historia que Michael Corleone cuenta en el film acerca de cómo Johnny Fontane es liberado por Luca Brasi —a punta de pistola— del contrato que le impide avanzar en su carrera. Frank Sinatra recurrió a la Mafia para romper su contrato con el director Tommy Dorsey, a quien se le hizo “una oferta que no pudo rechazar”: darle el finiquito laboral a Sinatra o ver sus propios sesos esparcidos por la mesa de su despacho. Como hemos dicho, el film enfureció a Frank Sinatra, pero si el cantante pensó una vez más en recurrir a sus amigos mafiosos para vengarse de Coppola y Mario Puzo, tenía una idea equivocada de su relación con la Cosa Nostra: en aquellos tiempos, el capo Sam Giancana estuvo acariciando seriamente la idea de asesinar a Sinatra —a quien consideraba demasiado inestable y poco fiable— para que no contase lo que sabía.

Luca Brasi: El temible —aunque no muy inteligente— sicario de confianza de Vito Corleone es la versión cinematográfica de Albert Anastasia, uno de los más célebres asesinos en la era “clásica” de la Mafia. De físico similar al de Luca Brasi de la pantalla, Anastasia fue el líder de Murder Inc (“Asesinato S.A.”), el escuadrón de asesinos que trabajaba para el todopoderoso Lucky Luciano y que se encargaba de eliminar a los adversarios del jefe mafioso. De hecho incluso la prensa solía referirse a Anastasia como Su Alteza el Ejecutor. Al contrario que Luca Brasi en el film, Anastasia consiguió llegar a lo más alto y reinó durante un tiempo en la poderosa familia Gambino, pero también murió asesinado. Anastasia no fue demasiado astuto manejando las intrigas internas y Su Alteza el Ejecutor fue ejecutado a tiros mientras se sentaba en el sillón de una barbería con una toalla húmeda cubriéndole el rostro.

Hyman Roth: el apacible mafioso judío que hace tratos con Michael Corleone y que fue interpretado por Lee Strasberg (legendario profesor del Actor’s Studio) es la representación de Meyer Lansky, amigo personal y socio de Lucky Luciano, y que fue célebre por convertirse en el primer contable oficial de la Mafia norteamericana, el hombre que puso en orden la economía mafiosa, que descubrió el enorme poder de la organización y que tenía fama de ser el cerebro más brillante del crimen. La frase con la que Hyman Roth anuncia a Vito Corleone la magnitud económica de la Cosa Nostra («Somos más grandes que U.S. Steel») es la frase que, en la realidad, empleó Meyer Lansky para comunicarle ese mismo mensaje a Lucky Luciano.

Al igual que Roth, Lansky intentó usar su condición de judío para refugiarse en Israel y evitar el acoso policial pero las autoridades israelíes le negaron el visado, tal y como se ve en la película. Curiosamente, aunque el personaje de Hyman Roth difería bastante de su verdadera personalidad, al auténtico Meyer Lansky le gustó el trabajo de Lee Strasberg y así se lo hizo saber —para asombro del actor— en una ocasión en que se encontraron casualmente. De todos modos, la citada secuencia de la conversación entre Roth y Michael Corleone, en la que el viejo mafioso judío recibe a Michael sin camiseta y sentado de forma indolente viendo el béisbol, curiosamente no está inspirada por Meyer Lansky sino por la visita que Coppola hizo a un productor de cine que le recibió de tal guisa en su casa.

Moe Green: escudero de Hyman Roth, de carácter irascible y encargado de dirigir los casinos mafiosos de la familia Corleone, es evidentemente el retrato de Benjamin “Bugsy” Siegel, el hombre que inventó Las Vegas. Ambos personajes son temperamentales y están obsesionados con el buen vestir, ambos pertenecen a la mafia judía y ambos tienen un excesivo afán de independencia. La ambición de Siegel y su carácter impulsivo le llevaron a fundar un imperio del juego, pero también a perder el control de sus gastos en la construcción del suntuoso casino Flamingo, endeudándose hasta límites intolerables con los mismos jefes mafiosos que le habían respetado hasta entonces. En la película, Moe Green es asesinado de un disparo en un ojo mientras recibe un masaje, y en la realidad Bugsy Siegel fue asesinado de un disparo en un ojo mientras leía tranquilamente el periódico en el sofá de su casa.

La cumbre de La Habana: Michael Corleone, Hyman Roth y otros jefes mafiosos se reúnen en la terraza de un hotel para repartirse los negocios en Cuba (cortando una tarta con la misma forma de la isla). Una reunión similar tuvo lugar en el hotel Continental de la capital cubana, donde los principales capos de su tiempo —Meyer Lansky entre ellos— acordaron cómo llevar sus negocios caribeños. A diferencia de lo que ocurre en la pantalla, nadie conspiró para eliminar a Lansky, pero sí se decidió que era necesario terminar con la vida de su protegido Bugsy Siegel, que llevaba gastados seis millones de dólares (de la época) en un casino que debería haber costado menos de tres.

La secuencia del bautizo: una de las escenas más famosas de la saga El Padrino, en la que Michel Corleone bautiza a su hijo mientras sus matones lanzan una repentina campaña de asesinatos para borrar del mapa, en un solo día, a sus adversarios. Esta matanza está basada en la “Noche de las Vísperas Sicilianas”, cuando Lucky Luciano barrió a sus enemigos de manera semejante, en un solo día y en diversas partes del país.

El asesinato de Solozzo en el restaurante: otra secuencia universalmente célebre —homenajeada a menudo, incluso en Los Soprano— con la que, por cierto, Al Pacino se ganó el respeto de quienes trabajaban en la película, que hasta entonces le habían considerado inadecuado para el papel de Michael Corleone. El personaje de Pacino está cenando con un mafioso rival —Solozzo— y con el jefe de policía —McCluskey— y de repente pide cortésmente permiso para ir al servicio. Una vez allí, saca una pistola escondida en una cisterna del lavabo, sale y dispara a los otros dos comensales. Esta secuencia está inspirada por uno de los episodios más famosos en la biografía de Lucky Luciano, quien —antes de convertirse en un “Padrino”— cenaba en un restaurante similar con su jefe, Joe Masseria, quien por entonces controlaba el crimen italiano en Nueva York. Lucky Luciano, como Al Pacino en la película, también pidió permiso para ir al servicio, aunque no sacó ningún arma y se limitó a escabullirse por la puerta trasera. Mientras, varios de sus compinches —Bugsy Siegel, Vito Genovese y Albert Anastasia— entraban en el restaurante y cosían a balazos a Masseria.

Don Fanucci: el matón de traje blanco que chantajea y aterroriza a los inmigrantes italianos del barrio donde crece Vito Corleone, es la representación no de un único personaje sino de una organización: la “Mano Negra”. Estas eran unas bandas criminales que, a finales del siglo XIX y principios del XX, se dedicaban a extorsionar a sus compatriotas en los barrios italianos de las ciudades norteamericanas, especialmente Nueva York. Incluso intentaron chantajear a toda una estrella mediática, el tenor Enrico Caruso, por actuar en “su territorio”. Los métodos de la Mano Negra eran brutales y además de las palizas constantes y asesinatos eran frecuentes las violaciones e incluso el secuestro de niños para chantajear a sus familias (incluso algún pequeño rehén fue descuartizado y devuelto a la familia en una cesta). Cuando los miembros de la Mafia —que normalmente llegaban a Estados Unidos huyendo de la justicia italiana— empezaron a establecerse en Nueva York, comenzaron a ponerse de acuerdo para asesinar los líderes de la Mano Negra y someter a los miembros de aquellas bandas. Los recién llegados miembros de la Mafia eran más disciplinados que la chusma incontrolada de la Mano Negra, se adaptaban mejor al nuevo país —los más jóvenes de entre ellos incluso aprendían a hablar inglés, algo poco común entre población italoamericana de entonces— y además su intervención fue bienvenida por los inmigrantes italianos quienes, teniendo que elegir entre lo malo y lo peor, decidieron que la dictadura de la Mafia resultaba más soportable que la brutalidad arbitraria de la Mano Negra. La Mafia solía tener sus códigos, mientras que la Mano Negra no había tenido códigos ni límites y había hecho negocio incluso con la prostitución infantil, de manera abierta y sin disimulos. En la película, Vito Corleone asesina a Don Fanucci para controlar el crimen en el barrio pero también establece un régimen paternalista sobre sus compatriotas inmigrantes, para quienes Vito Corleone es un “santo varón” al lado de Don Fanucci. Ello cual ilustra cómo se produjo la toma de control de la Mafia sobre otras bandas criminales italianas en América.

Vito Corleone: con este personaje, Marlon Brando definió una nueva imagen universal del jefe criminal. Aunque mucha gente consideró —y aun hoy considera— que Don Vito resulta demasiado estereotípico y cinematográfico como para tener alguna base real, lo cierto es que sí está inspirado en un personaje concreto: el capo Carlo Gambino, que había reinado en los tiempos inmediatamente previos a la novela de Puzo y los films de Coppola. Al igual que Vito Corleone, el temido Don Carlo era un hombre de aspecto modesto e inofensivo, que nunca levantaba la voz y detestaba que nadie gritase en su presencia. Era un hombre de familia chapado a la antigua: no era mujeriego ni se le conocían grandes vicios y vestía de forma discreta. Vivía en una mansión de Long Island muy parecida a la casa de Vito Corleone. Bajo su conducta tranquila y su forma de hablar pausadamente y en voz baja, Carlo Gambino era realmente un individuo frío y calculador, capaz de reservarse una venganza durante años hasta encontrar el momento oportuno. Ambos personajes vivieron plácidamente sin entrar nunca en prisión y ambos murieron de un ataque al corazón a una edad avanzada.

De todos modos, y aunque Carlo Gambino es el molde para haber creado la personalidad y conducta de Vito Corleone, la caracterización de Brando incluye algunos elementos inspirados en otros mafiosos reales. El actor se basó en el mafioso Frank Costello —amigo íntimo de Lucky Luciano— para darle a su personaje aquella mítica voz quebrada. Y la expresión facial típica de Vito Corleone —cejas arqueadas y cara de resignación— está evidentemente basada en varias fotografías tardías del supercapo Sam Giancana.

Aunque Michael Corleone y Lucky Luciano tienen personalidades muy distintas, buena parte de la biografía mafiosa de Michael —así como sus métodos para dirigir la Mafia— se fundamentan en sucesos reales protagonizados por Luciano.

Michael Corleone: el personaje protagonista de la saga está a medio camino entre la realidad y la ficción. Su personalidad ni está basada —ni se parece— a la de ningún jefe mafioso concreto y de hecho se puede considerar que Michael Corleone es un personaje de ficción en toda regla. Sin embargo, el papel que Michael representa en la Mafia de la película y varios de los sucesos que protagoniza hacen referencia directa a la biografía de Lucky Luciano. Al igual que Michael Corleone, Luciano fue el responsable de “profesionalizar” la Mafia, invirtiendo en empresas y apoderándose de negocios legales gracias a sobornos, chantajes o amenazas. Comprendió la importancia de dejar atrás ciertos tabúes de la Mafia siciliana, modernizando sus métodos y tratando de minimizar el uso de la violencia, ejerciéndola de manera puntual y lo más discreta posible. Pero el parecido entre ambos termina ahí: Luciano era muy inteligente pero no tenía estudios —había sido un delincuente callejero desde su niñez— ni tampoco era tan ascético como Michael Corleone. De hecho, a Luciano le gustaba estar rodeado de mujeres y solía retozar con prostitutas a diario. El único detalle similar en sus vidas sentimentales es el hecho de haberse enamorado de una italiana durante sus respectivos exilios: en el film, Michael Corleone se enamora de una siciliana —aunque es asesinada al poco tiempo— y lo mismo le pasó a Lucky Luciano con la mujer que convivió con él hasta que el mafioso murió de un infarto en un aeropuerto.

Nos han quedado en el tintero muchas otras referencias, la mayor parte de ellas menores, que darían pie a todo un libro dedicado al asunto (y más aún si se incluyese la tercera parte de la trilogía cinematográfica) pero creemos que con todas las citadas ya hay más que suficiente como para empezar a ver las dos películas clásicas con otros ojos.